Lo que el 2020 nos dejó

El olvidable 2020 comenzó con una nueva administración de gobierno, tras dos años de caída en el nivel de actividad y luego de seis años en los cuales la economía fluctuó en un rango de crecimiento de +1,9% y -1,5%.

Tras esa performance, la suma de pandemia, cuarentena, DISPO, ASPO y demás redundaron en una contracción de la economía por encima del -9% en 2020, lo cual tuvo su correlato en el mercado de trabajo.

El año termina con una caída de casi el 9% en el empleo, lo que representa aproximadamente 2 millones de puestos de trabajo perdidos. A pesar de la prohibición absoluta de despido establecida por el gobierno al comienzo de la cuarentena, el empleo asalariado formal privado se contrajo un 4% -alrededor de 275 mil asalariados registrados menos-.

Como era previsible, el sector más afectado fue el sector informal, en particular el empleo no asalariado no registrado, en el cual 1,3 millones de trabajadores quedaron sin ocupación.

Gráfico 1

Los puestos de trabajo perdidos, sin embargo, no se reflejan completamente en la tasa de desocupación debido a que mucha gente dejó de buscar trabajo. Con todo, la tasa de desempleo promedio del año se ubicaría por encima del 11%, el nivel más alto desde el año 2006. Esto ocurre a pesar de que la tasa de actividad -que mide la proporción de la población que trabaja o espera trabajar-es casi 4 puntos menor que la de aquel año; es decir, si la población no se hubiera retirado de la búsqueda de empleo, la tasa de desocupación habría sido muy superior. En concreto, de haberse mantenido la oferta en el mismo nivel que el año anterior, el desempleo se habría ubicado alrededor del 20%.

A pesar de la caída en el nivel de actividad, el salario real en el sector formal se mantuvo constante. Los subsidios públicos otorgados al empleo formal, que aportaron al pago de parte de los salarios a gran número de empresas y llegaron a cubrir a casi 2,5 millones de ocupados formales, contribuyeron notablemente a sostener los salarios. Si bien la información aún no es completa, el salario de los trabajadores informales no se habría comportado igual, sino que habría tenido una caída de casi el 5%.

Menor empleo y menores ingresos derivaron en un mayor nivel de pobreza. Los últimos datos disponibles al respecto se refieren al primer semestre del año. La tasa de pobreza, que en el primer trimestre del año había alcanzado al 34,6%, trepó un trimestre más tarde al 45,5%, el nivel más alto desde el año 2005, mientras que la proporción de la población en situación de indigencia alcanzó a 11%, esto a pesar de la proliferación de programas de ayuda social para la población más afectada -informales, desocupados, monotributistas sin facturación, etc.- Si bien la recuperación de la actividad en la segunda mitad del año hace prever que la pobreza haya caído, la reducción en los subsidios a los sectores más vulnerables lleva a estimar que es poco probable que alcancen para ubicar a la pobreza muy por debajo del 40%.

¿Que deparará el 2021 al mercado de trabajo? En la medida que la economía pueda recuperarse, la mayor actividad llevará a mayor nivel de empleo. Las experiencias previas de crisis han enseñado que el empleo comienza a crecer primero en el sector informal pero, teniendo en cuenta la prohibición de despido que difícilmente sea levantada en un futuro cercano, es de esperar que la recuperación del empleo asalariado registrado sea todavía más lenta.

Sin embargo, si bien se espera que el empleo crezca también es de esperar que la población que dejó de buscar empleo dadas las restricciones a la movilidad retome la búsqueda, con lo cual este aumento en la oferta de trabajo deja indefinido el nivel de desempleo que se podría esperar. En materia de ingresos, las proyecciones de inflación para el año próximo, que la ubican por encima del 45%, hacen poco probable que los salarios reales logren una recuperación.

El repunte en el empleo debería contribuir a la reducción de la pobreza, aunque el comportamiento esperado de los ingresos no apunta en el mismo sentido, lo cual hará difícil una reducción relevante sin mantener los niveles actuales de ayuda social.

De todos modos, toda recuperación en relación al 2020 es poco probable que alcance para ubicarse por encima de los pobres niveles de los cuales partió ese año.

Nuria Susmel

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