Industria: Recuperación de acotada difusión sectorial

La industria en 2020

Hacia comienzos de 2020, la expectativa era de inicio de una nueva fase de recuperación industrial, pero en febrero la producción retomó el sendero de contracción y desde la última parte de marzo el impacto de las medidas de aislamiento social (ASPO)  a causa de la pandemia de CoVid19 comenzaría a marcar el ritmo de caída de la actividad. El desempeño sectorial no resultó homogéneo; por un lado se encontraban las actividades exceptuadas por su carácter esencial -como las del sector de alimentos- mientras que otras debieron ocupar el mes de abril y parte de mayo para adecuar la producción a los protocolos sanitarios, tal el caso de la industria automotriz. Adicionalmente, se tenían actividades que meses antes del comienzo de la pandemia ya mostraban muy buenos registros de producción en términos interanuales, como el caso de la producción de agroquímicos y jabones y detergentes, que se sostuvieron en los meses sucesivos. 

En abril la producción industrial mostró el impacto pleno de la cuarentena con el freno de plantas, la aplicación de guardias mínimas y la reducción de la actividad a la producción de insumos esenciales. En el mes, se observaron caídas generalizadas y en algunos casos se dieron los mayores retrocesos mensuales en cuatro décadas para las cuales el IPI de FIEL releva estadísticas. Por caso, no hubo producción automotriz y de algunos insumos para la construcción. Junio y julio transcurrieron con un proceso de ampliación de actividades exceptuadas y un retroceso en la fase de aislamiento.

En los siguientes meses la producción industrial continuó mostrando un comportamiento sectorial heterogéneo, recortando el ritmo de caída interanual y mostrando mejoras mensuales en algunos sectores. Las restricciones al acceso a importaciones se hicieron más visibles, mientras que una brecha de cambio excepcionalmente alta estimulaba ventas de durables -línea blanca y vehículos automotores y motocicletas- e insumos de la construcción -en principio a partir del avance de pequeñas obras y reparaciones- como bienes sucedáneos al dólar y reserva de valor frente al deterioro del peso. Precisamente, el sector productor de minerales no metálicos, junto con la siderurgia vinculada a la construcción, y la industria automotriz fueron los sectores que cerraron el año con un destacado desempeño.

El último bimestre de 2020 arrojó buenos registros de producción, en parte debido a que un año atrás algunas actividades habían adelantado paradas técnicas y por vacaciones a esos meses, cuando regularmente se llevan a cabo entre enero y febrero. En el mes de diciembre la producción industrial mostró un avance de 1.5% en la comparación interanual, cerrando el cuarto trimestre del año con una ligera mejora (+0.1%) y recortando marcadamente el retroceso de trimestres anteriores -que en el segundo superó el 18%. De este modo, la industria interrumpió diez trimestres de caída interanual, al tiempo que en términos desestacionalizados se tiene una mejora en los dos últimos en la comparación con el trimestre anterior -en consistencia con la información de frecuencia mensual-, dando cuenta de que la industria había comenzado un proceso de recuperación cíclica.  

Con todo, la producción industrial registró en 2020 un retroceso interanual de 5.5% de acuerdo al Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, acumulando en tres años una caída de 12.8%. El retroceso de la industria se viene observando desde el pico de 2011 -con ligeras recuperaciones en 2013, 2015 y 2017- marcando desde aquel año una contracción de la actividad del 19.7%.

Gráfico 1

En el año, ninguna rama de actividad alcanzó a acumular crecimiento. La producción de alimentos y bebidas registró una ligera caída de 0.4% en la comparación interanual. También mostraron un retroceso inferior al promedio de la industria la producción de insumos químicos y plásticos (-0.5%), los insumos textiles (-1%) y la producción de papel y celulosa (-4.3%). Las restantes ramas de actividad acumularon importantes caídas comenzando por la producción metalmecánica que retrocedió 9.2% en comparación con 2019, seguida de los despachos de cigarrillos (-10.8%), la producción de minerales no metálicos (-11.6%), la refinación de petróleo (-12.1), la producción automotriz (-19.2%) y la producción siderúrgica (22.2%).

Gráfico 2

En cuanto a desempeños sectoriales específicos, merece algún comentario el hecho de que en alimentos y bebidas, a lo largo del año se fue reduciendo el crecimiento acumulado de la faena vacuna y aviar, con deterioro creciente en la molienda de trigo y la producción de aceites, que en diciembre registró una marcada caída. Al interior de la rama de bebidas hubo desempeños diversos con crecimiento en cervezas -precios cuidados de por medio-, despachos de vinos y licores; mientras que en el caso de gaseosas, jugos y aguas se tuvo un dígito alto de caída en el acumulado anual. En el caso de la producción de químicos y plásticos se destacó el avance de la producción de agroquímicos y de jabones y detergentes, con registros positivos interanuales desde meses previos al impacto de la pandemia y el ASPO, mientras que en el caso de los petroquímicos se tuvo un avance conforme a la ampliación de capacidad de producción. En el caso del proceso de petróleo, luego del freno de abril, las empresas pasaron a administrar stocks y adecuar la refinación al tipo de combustible demandado/ tipo de crudo disponible, marcando importantes recortes en el proceso de fluido. En el caso del sector automotriz, la producción acompañó la caída de las exportaciones -Brasil explica el fenómeno- y los patentamientos locales, al tiempo que debió afrontar inconvenientes con el abastecimiento de autopartes, no sólo por problemas de acceso a importaciones, sino también por problemas en la logística en el marco del aislamiento social y las restricciones a la movilidad. Finalmente, en el caso de la siderurgia, se sostuvo firme la demanda desde del sector de maquinaria agrícola, al tiempo que en el segundo semestre comenzó la recuperación de los pedidos del sector construcción y durables; hacia la última parte del año, la mejora en las perforaciones y de la demanda del exterior apuntalaron la producción de tubos, aún cuando se siguió operando con una alta capacidad ociosa

En lo que respecta a la producción por tipo de bien, en 2020, luego de tres años de caída de la industria, son los bienes de capital y de consumo durable los que registran la mayor contracción, aunque el mayor aporte a la caída lo realiza la producción de bienes de uso intermedio. En 2020, la producción de bienes de capital retrocedió 19%, seguida de la producción de bienes de consumo durable con una caída de 8.7%, mientras que los bienes de uso intermedio se contrajeron 5.3% y los bienes de consumo no durable 1.7%, en todos los casos en la comparación con el año anterior.

Gráfico 3

Las cifras preliminares del mes de enero de 2021

En enero de 2021, de acuerdo a información preliminar, la producción industrial mostró una mejora interanual del 2.5%. En el mes mostraron mejoras interanuales la producción automotriz (17.2%) y la de minerales no metálicos (16.1%), dando continuidad a lo observado hacia fin de año. También avanzaron por encima del promedio de la industria la metalmecánica (15.8%) y la producción siderúrgica (9.5%). La producción de alimentos y bebidas retrocedió 0.6% respecto a enero de 2020, seguido de la de insumos textiles (-2.5%), los insumos químicos y plásticos (-2.8%), papel y celulosa (-3%), proceso de petróleo (-7.2%) y los despachos de cigarrillos (-8.7%), todos por debajo del promedio de la industria y en la comparación interanual.

Siguiendo con el desempeño observado hacia fin de 2020, la producción automotriz mostró en enero un buen comienzo encadenando tres meses de mejora interanual, con un crecimiento del bloque de 17.7% en la comparación con el mismo mes del año pasado, y en particular la producción de vehículos mostró un aumento de 27.6%, acumulando cinco meses de mejora interanual. Una parte de la mejora de los niveles de producción se explica por paradas en varias terminales en 2020 -que incluso se habían anticipado a diciembre de 2019. El sector podría liderar la recuperación industrial en los próximos meses, pero deberá sortear las restricciones al acceso de divisas, que especialmente impactará sobre la disponibilidad de vehículos terminados. Las autoridades han dispuesto que las terminales contarán en 2021 con el mismo cupo de divisas para importación que el utilizado en 2020.

La recuperación de las exportaciones del sector será central para impulsar la producción local y Brasil volverá a tener un rol destacado, aunque los relevamientos de confianza en la industria y de los consumidores muestran deterioros en los meses recientes y demoras hacia el segundo semestre en la consolidación de la recuperación. Precisamente, en enero, las exportaciones crecieron 37.2% luego de once meses de caída interanual. Los envíos a Brasil crecieron 47.2%, pero también registraron avances las exportaciones a América Central, Colombia, México, Paraguay y Uruguay. Es importante mencionar que se estableció que las exportaciones incrementales de vehículos respecto a 2020 a todo destino -y no sólo extra Mercosur- no pagarán retenciones, mientras se mantiene el esquema (4.5%) para las restantes exportaciones. Finalmente, desde marzo entra en vigencia la modificación del Índice de Contenido Regional (ICR) aplicable al comercio automotriz entre Argentina y Chile. El ICR se reduce del 60% al 50% -igual al que se aplica a los miembros del Mercosur- y favorece las exportaciones locales de vehículos de entrada de gama en los que se especializan las terminales locales. Chile en 2020 resultó el destino del 5% de las exportaciones de vehículos con 6.9 mil unidades, y a partir del acuerdo se espera que las exportaciones hacia ese destino puedan sumar entre 10 y 15 mil unidades, según autoridades del sector.  

Un dato que no debe perderse de vista es la contracción del mercado automotor en Brasil en los últimos años y la pérdida de participación en los patentamientos de vehículos importados, entre los que Argentina muestra un mayor retroceso. En efecto, el mercado brasilero cerró 2020 con algo más de 2 millones de vehículos patentados, cuando en 2013 había alcanzado el máximo histórico cercano a los 3.8 millones de unidades vendidas. En este escenario, la participación de vehículos importados se redujo de 18.8% del total en 2013 a 10.3% en 2020, lo que significa un 70% en niveles. La pérdida de participación de Argentina resultó mayor, al pasar de 9.9% al 4.4% del total en el periodo, con una caída en niveles del 75%. El fenómeno es parte del «desacople» comercial entre ambos socios (ver nota de Sector Externo en este número de Indicadores de Coyuntura). De este modo, Brasil ofrece una oportunidad asociada a la recuperación de la demanda -en principio hasta un umbral de 2.6 millones de unidades como las registradas en promedio entre 2018 y 2019-, pero también un espacio para elevar la participación de nuestras exportaciones en dicho mercado.  

Cuadro 1

El deterioro de los indicadores de confianza en la industria y de los consumidores de acuerdo al relevamiento que realiza la Fundación Getulio Vargas sugieren cautela. En el caso de la confianza en la industria, en enero luego de ocho meses de mejora, se tiene un retroceso que refleja una percepción menos favorable sobre la situación actual y las perspectivas de producción para próximos tres meses teniendo en cuenta el final de los beneficios de emergencia y avance de la pandemia en el país, que determinan un proceso de recuperación que se pospone al segundo semestre. En el caso de la confianza de los consumidores, en enero se tiene por cuarto mes consecutivo un marcado retroceso en términos desestacionalizados. En meses anteriores hemos señalado la menor confianza de los consumidores asociada a la reinserción laboral en un mercado que muestra poco dinamismo en la generación de puestos, conjuntamente con el fin de la asistencia para contener el impacto de la pandemia de CoVid. En cuanto a las expectativas de crecimiento, de acuerdo al relevamiento que realiza el Banco Central de Brasil, el avance del PBI en 2021 alcanzaría 3.29%, habiendo mostrado correcciones a la baja desde 3.5% esperado a comienzos de año.

Nuevamente, observando el mercado local se tiene que los patentamientos de vehículos en enero alcanzaron 49 mil unidades, un 9.9% más en la comparación con el comienzo de 2020. La tendencia es de normalización del mercado y las expectativas de ventas para el presente 2021 van desde un piso de 400 mil unidades (+17% respecto a 2020) hasta las 450 mil unidades, de mediar algún programa de incentivos del tipo aplicado en el pasado -por ejemplo, ProcreAuto. En términos generales, la brecha cambiaria y la disponibilidad de divisas para la importación de unidades gravitarán en el resultado de las ventas. Por caso, autoridades del sector refieren que en 2020 los patentamientos podrían haber sumado 100 mil unidades de contar con un mayor acceso a dólares para la importación.

En cuanto a la producción de minerales no metálicos, esta ha mostrando en enero el mejor comienzo de los últimos dos años, encadenando cinco meses de marcada recuperación interanual. El bloque avanzó en el mes 16.1% en la comparación con enero 2020, con otra marcada recuperación de los despachos de cemento (19.2%). Las ventas de insumos, de acuerdo al Índice Construya, crecieron en enero 24% interanual acumulando ocho meses de avance, al tiempo que la actividad de la construcción (ISAC) registró en diciembre un alza de 27.4%, marcando una mejora por segundo mes consecutivo. Los incentivos para la actividad de la construcción se sostienen, aún con cierto recorte en la relación de precios / costos por el avance de los costos de los materiales especialmente. Las autoridades discuten incentivos fiscales adicionales para apuntalar la recuperación de la actividad.

En enero, el sector siderúrgico continuó sosteniendo mejoras a partir del avance de la construcción privada, la maquinaria agrícola, bienes durables y envases. En el mes, la producción de acero crudo avanzó 24.3% interanual, mientras que la producción de laminados tuvo una destacada mejora en la comparación con enero del año anterior, al avanzar 42.7% y 15.7% en el caso de los terminados en caliente y frío, respectivamente. El bloque fue uno de los impactados por el paro de transportistas de carga, produciendo faltantes de productos semielaborados destinados a la construcción, maquinaria agrícola, línea blanca y autopartes. 

En materia de alimentos, en enero de 2021 se observó una marcada caída interanual en la faena vacuna, que resultó la más baja para un mes de enero en los últimos cinco años. Las proyecciones para la cosecha gruesa mejoran teniendo en cuenta que el fenómeno de «La Niña» transita hacia una normalización con las lluvias del mes de enero y las mejores condiciones pluviales de febrero, estabilizando el retroceso en los rindes proyectados y alejando un escenario de sequia similar al de 2008. Estimaciones recientes de la Bolsa de Comercio de Rosario elevaron las proyecciones de cosecha de soja hasta 49 millones de toneladas y de maíz a 48.5 millones de toneladas. Para el sector lácteo se espera un ligero avance de la producción, del orden del 1.5% para 2021 respecto a 2020. Por último, durante la segunda parte de enero la medida de fuerza llevada adelante por el sector de transportistas, afectó la producción molinera y de aceites al limitar el traslado de granos a acopios y molinos, además de bloquear la entrada a puertos (por caso, Quequén y Bahía Blanca), extendiendo el impacto negativo que había sufrido el sector a partir del paro de los acopiadores. Actividades conexas como plantas avícolas, tambos y feedlots también vieron afectado su normal abastecimiento.

Con todo lo anterior, al observar la producción industrial por tipo de bien en enero se tiene que el despegue de la industria es liderado por la producción de bienes de consumo durable y de capital, claramente determinado por el desempeño de la industria automotriz, la maquinaria agrícola y la línea blanca. La producción -y demanda- de estos tipos de bienes resulta  altamente volátil en el ciclo y poseen baja ponderación en el IPI. La recuperación requiere una mayor difusión hacia bienes de uso intermedio -más allá de la producción de insumos para la construcción de la siderurgia y los minerales no metálicos- y de bienes de consumo no durable, cuya producción medida en términos desestacionalizados se encuentra estancada.

IPI como Ciclo Económico

En términos desestacionalizados, el IPI de enero avanzó 3.4% respecto al mes anterior. De acuerdo al análisis del ciclo industrial, en marzo pasado se ha fechado el valle (fin de la recesión industrial), y desde abril se tiene un proceso de recuperación cíclica. En diez meses, la industria avanza a una tasa equivalente anual del 17.2% muy por encima del promedio de 10.4% para las nueve fases industriales expansivas del IPI desde 1980 a la fecha. Los indicadores que permiten monitorear el desempeño cíclico de la actividad -crecimiento suavizado de corto y largo plazo junto con la tendencia ciclo- son consistentes con una nueva fase de recuperación. Del mismo modo, la medición del ciclo en crecimiento coincide en señalar el inicio de la fase de recuperación.

No obstante lo anterior, es muy importante destacar que la dinámica de la recuperación descansa en el desempeño de un número acotado de sectores, y que el avance de la  actividad no muestra una acelerada difusión como en eventos anteriores de salida hacia una fase de recuperación cíclica. Precisamente, el Índice de Difusión alcanza a 47.4% en enero, dando cuenta de que más del 50% de la industria se encontraba en retroceso en el último trimestre.

Gráfico 4

En síntesis. En enero la actividad industrial ha dado continuidad a los desempeños sectoriales observados en el cierre del año. En perspectiva de corto plazo, la consolidación de la recuperación industrial requiere la incorporación de un número más amplio de sectores, más allá de la industria automotriz y la producción de insumos para la construcción. Luce desafiante alcanzar una marcada mejora del salario real -con aumentos nominales muy por encima de la pauta inflacionaria en un escenario de estancamiento del empleo- que resulte permanente y haga despegar el consumo de no durables. La brecha de cambio y el cepo continuarán estimulando la demanda de durables. La industria deberá convivir con un acceso restringido a las divisas y en un escenario de atraso cambiario que afectará el incentivo exportador. Aún con el  desacople en el comercio que nuestro país experimenta con Brasil, el socio continuará siendo gravitante a pesar de que las expectativas de consolidación de la recuperación en ese país marcan una demora al segundo semestre. Con todo, la industria tendrá un buen primer trimestre y un marcado rebote en el segundo trimestre, pero en el mediano plazo es incierta la sostenibilidad de la fase de recuperación que el sector manufacturero comenzó a transitar.

Guillermo Bermúdez

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