Desempleo que apenas cae

El desempleo en el cuarto trimestre del último año mostró un descenso con respecto a los dos trimestres anteriores, meses en los cuales la vigencia de restricciones a las actividades económicas y a la movilidad provocaron la pérdida de muchos puestos de trabajo.

Durante el segundo trimestre del año, período con las mayores restricciones, la pérdida de empleos alcanzó a los 3,5 millones. El tercer trimestre, ya con alguna apertura, comenzó la recuperación que siguió en los meses posteriores, pero al cierre del año el empleo aún se encontraba por debajo del nivel de primer trimestre e inclusive del último cuarto del año anterior, dando como resultado una pérdida de 500 mil puestos de trabajo durante 2020.

A pesar de la caída en el empleo, la desocupación tuvo una evolución más moderada. Durante el trimestre más crítico, en el que la reducción en los puestos de trabajo trepó al 20%, el desempleo creció algo menos de 3 puntos. De modo contrario, la recuperación del empleo se tradujo en una caída en la tasa de desocupación más moderada de la esperada. 

El punto es que el desempleo no depende sólo de la creación o pérdida de puestos de trabajo. El desempleo mide a todos quienes buscan empleo y no consiguen, es decir que el desempleo depende también de la cantidad de gente que busca o deja de buscar empleo, y eso es lo que marcó los resultados.

En el segundo trimestre, el cierre de la mayoría de las actividades dificultó la búsqueda de empleo de parte de la población. Los siguientes trimestres, la reincorporación a la búsqueda activa de empleo creció al mismo ritmo de los puestos de trabajo, lo que hizo que la desocupación cayera, pero al final del año aún continuaba ubicándose por encima del año anterior.

Gráfico 1

Como es habitual, las mujeres han sido las que han enfrentado el mayor impacto. Mientras que el empleo entre los hombres terminó con una caída del 3.5% en relación al año anterior, entre las mujeres la reducción fue 6.5%. Entre las mujeres menores de 29 años, la situación fue más crítica: el empleo se redujo en 21%, lo cual -a pesar de la caída en la participación en el mercado de trabajo- llevó a que el desempleo en este segmento creciera más de 7 puntos, lo que significa un aumento de desocupados de casi el 60%.

Un hecho que se verifica en las crisis es que, dado que los costos tanto de despido como de contratación son más bajos en el sector informal, éste es más flexible, por lo que en la fase de recesión, la caída en el empleo se produce antes y con mayor intensidad que en el sector formal, mientras que también presenta, a la salida, una recuperación más rápida.

Esto se ve claramente a lo largo del año 2020. En el segundo trimestre, la cantidad de ocupados informales se redujo casi un 50% -pasaron de 6.9 millones a 3.5 millones en el área urbana relevada por el INDEC-, mientras que entre los ocupados formales la caída fue sólo de 2.4%.  Sin embargo, en cuanto las restricciones comenzaron a levantarse, el empleo informal se recuperó rápido y terminó el año 5.5% por encima del nivel pre-pandemia, mientras que el empleo formal continúo cayendo y terminó 2020 un 5.5% por debajo del nivel del primer trimestre de ese año.

Gráfico 2

En el caso de los asalariados, los informales registraron una caída durante el período de mayor restricción a la actividad (segundo trimestre) de 44%, mientras que en el empleo asalariado formal -para quienes se decretó la prohibición de despido- el empleo se mantuvo en el trimestre post crisis comenzando a caer en los trimestres posteriores. De todos modos, hacia fin de año, el empleo formal se ubicaba 2.3% por debajo de los niveles de comienzo del año, mientras que en el sector informal la recuperación no alcanzó para compensar la caída y a fin del año aún era un 14% inferior.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el empleo asalariado incluye los empleados del sector público. Si se considera solo el empleo asalariado formal privado, se observa que su comportamiento ha sido diferente: así, si bien la caída fue pequeña en el segundo trimestre, a fin del año acumulaba una reducción del 4.4% en relación a comienzo de 2020.

Pandemia o no, el hecho es que el empleo no registra crecimiento importante desde hace una década. El empleo asalariado registrado, asociado al empleo con mayor productividad, apenas había crecido en total un 5,4% hasta 2019, lo que significa que con la caída de 2020, se ubica en el mismo nivel que en 2011. Este comportamiento es reflejo de una economía que, por muchos motivos, no logra arrancar en el camino del crecimiento.

Nuria Susmel

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