Niñez y adolescencia en las cuentas públicas

En el año 2019 -último para el que existe información con la clasificación necesaria para el análisis que se propone-, el gasto público social representó el 74% del gasto primario de la Administración Nacional; 58% de ese mismo total correspondió a la seguridad social. Las mismas magnitudes para las provincias implican ratios de 59.7% y 13.7% para el gasto social en su conjunto –claramente liderado por la educación- y el de seguridad social, respectivamente.

Teniendo en cuenta estas magnitudes, ¿qué rol le cabe al gasto social dirigido a la niñez y adolescencia? Considerando la información recopilada y publicada conjuntamente por UNICEF y la Oficina Nacional de Presupuesto (ONP)[1], en 2019 el gasto dirigido a la niñez y adolescencia representó el 10.6% del gasto primario de la Administración Nacional y el 1.9% del PIB (Gráfico 1).

Grafico 1

Gasto público en niñez y adolescencia por función (% del PIB). Administración Nacional

Fuente: en base a UNICEF y ONP y MECon.

En 2020 el gasto de la Administración Nacional con destino a la niñez y adolescencia sumó $ 873.800 millones, aumentando hasta el 2.6% del PIB. Casi dos tercios de este total (65.7%) es gasto de la ANSES para el pago de las Asignaciones Universales por Hijo (AUH) y Embarazo (AUE), que incluye ayuda escolar (56.4% del total de gasto para niñez y adolescencia), y pensiones no contributivas para madres con 7 o más hijos (9.3%). El Ministerio de Desarrollo Social se llevó el 16.2% del gasto en niñez y adolescencia por las políticas alimentarias, que el año pasado se realizaron casi esencialmente a través de la tarjeta social. En orden decreciente de participación se ubicaron gastos de programas específicos de las áreas de educación y cultura y de salud (Gráfico 2); en cualquier caso, no hay que olvidarse que la mayor parte del gasto en educación y salud lo ejecutan las provincias.

Gráfico 2

Componentes del Gasto Público en Niñez y Adolescencia. Administración Nacional. 2020


Fuente: en base a UNICEF y ONP (2021) y MECon.

El aumento registrado en 2020 obedece, claramente a la implementación de algunas políticas que trataron de responder a la pandemia y que implicaron, básicamente, un aumento del gasto y de los beneficiarios de asignaciones familiares y, en segundo lugar, del aumento de cobertura de las tarjetas alimentarias.

La pregunta que surge a partir de aquí y en combinación con los resultados de pobreza difundidos recientemente, es si este gasto es adecuado para mejorar la situación de la niñez en hogares pobres. Lo primero que habría que indagar, entonces, es acerca de su focalización (efectivamente ¿llega este gasto a hogares pobres?). En este sentido, un trabajo conjunto de diversas instituciones públicas, privadas e internacionales sostiene que “desde su implementación la AUH ha generado mejoras en el ingreso de los percentiles más bajos de la población, contribuyendo al aumento de su nivel de vida.” Sin embargo, un trabajo que está llevando a cabo FIEL, revela que hay importantes filtraciones hacia niños en hogares no pobres (alrededor del 30% del gasto iría a esos hogares), al tiempo que este tipo de programas se estima que tendría un efecto negativo sobre la formalización laboral.

En el presupuesto nacional para 2021 se ve una reducción del gasto en niñez y adolescencia, tanto en términos reales como en términos del PIB, que estaría indicando que se acaban los refuerzos instrumentados para hacer frente a la pandemia. Ello se ve reflejado tanto en la AUH como en la tarjeta alimentaria (en los montos aunque no en el número de beneficiarios), a la vez que se prevé una fuerte caída, que se acumula a la ya registrada en 2020, en el gasto del Ministerio de Salud dirigido a la niñez, que se refiere a la prevención y control de enfermedades transmisibles e inmuno-prevenibles y, fundamentalmente, a la vacunación (Cuadros 1 y 2).

Cuadro 1

Gasto público en niñez y adolescencia. Administración Nacional. Metas físicas de las principales iniciativas

Fuente:en base a UNICEF y ONP y MECon

Cuadro 2

Gasto público en niñez y adolescencia. Administración Nacional. Erogaciones totales y principales iniciativas

Fuente:en base a UNICEF y ONP, MECon y estimaciones propias

Las cifras de pobreza difundidas por el INDEC miradas en forma conjunta con el escaso –en términos relativos- gasto focalizado en la niñez y adolescencia del gobierno nacional constituyen un llamado de atención para los hacedores de políticas públicas. Es claro, como también invitan a pensar las cifras de pobreza, que los análisis deben hacerse desde una lógica de equilibrio general: mirar el todo, que implica no sólo considerar el gasto –con cada uno de sus componentes- y los ingresos de los tres niveles de gobierno y los tradeoffs de las diferentes políticas, sino la política macroeconómica en general con sus efectos sobre el crecimiento y la inflación. Esta nota sólo busca, mostrando la información disponible, alertar sobre la existencia de un problema que pareciera estar relegado en la agenda de los decisores y hacedores de política.

Cynthia Moskovits

Referencias

  • Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ANSES, Ministerio de Desarrollo Social de laNación, Consejo de Coordinación de Políticas Sociales, FCE UBA-IIEP-BAIRES, CEDLAS. 2017. “Análisis y Propuestas de Mejoras para Ampliar la Asignación Universal por Hijo”, Buenos Aires, Diciembre
  • UNICEF y ONP. 2021. “Gasto en niñez y adolescencia en el Presupuesto Nacional” (y números anteriores).

[1] ONP y UNICEF. “Gasto en Niñez y Adolescencia en el Presupuesto Nacional”. Varios años

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