Industria: rebote en marzo con alertas en abril

En marzo, la producción industrial registró un salto en la comparación interanual. Se trató de un mes «largo».  En el primer trimestre, la industria automotriz pasó a liderar el ranking sectorial de crecimiento. El promedio de la industria supera niveles pre pandemia. En abril se han encendido alertas en diversos sectores. Se esperan nuevas restricciones a las actividades a partir de mayo, las que podrían ralentizar la recuperación industrial de 2021.


Con el inicio de la pandemia en 2020, hacia el 20 de marzo las autoridades establecían medidas de aislamiento social que en los meses sucesivos afectaron la producción industrial de la ramas no consideradas esenciales. El proceso de adecuación a los protocolos sanitarios a nivel de plantas -que se prolongaría en algunos casos hasta inicios de junio- determinó que varias actividades mostraran caídas récord de la producción en abril, tal el caso de la siderurgia, la producción de minerales no metálicos o la automotriz, al tiempo que desde mayo comenzaría un lento proceso de normalización con sucesivas mejoras mensuales de la actividad.

Así, marzo de 2021 fue un mes «largo» para la producción industrial en la comparación interanual por la mayor cantidad de días hábiles (22 en comparación con 14 de un año atrás), a lo que se suma una vuelta a régimen de la producción respecto a febrero luego de la realización de paradas de planta en varias ramas. De este modo, en el mes se observan importantes saltos estadísticos respecto al año pasado. El tipo de restricciones aplicadas desde mediados de abril del presente año, con el inicio de la segunda ola de COVID, aún distan de las vigentes un año atrás para la industria, sin embargo la propia evolución de la pandemia ha determinado una merma en la actividad en varias ramas producto de la reducción de los planteles de mano de obra. Por caso, la industria automotriz ha decidido recortar turnos de producción del mismo modo que un mes atrás había ocurrido con las terminales de San Pablo en Brasil. También en el sector de la siderurgia y metalmecánica se han observado mayores registros de contagios de personal. Adicionalmente, el bloqueo del Puerto de Buenos Aires por un conflicto gremial detuvo la cadena de suministro de autopartes a varias terminales locales, mientras que los bloqueos en la zona de Vaca Muerta han paralizado la perforación de pozos, sumando preocupación respecto al abastecimiento para la industria en los meses venideros. Finalmente, las medidas anunciadas por el gobierno hacia el sector productor de alimentos -mayores requisitos para la inscripción en el Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA), reimposición de declaraciones juradas para la exportación de carnes (DJEC), la Declaración Jurada de Ventas al Exterior (DJVE), y potenciales incrementos de retenciones- podrían afectar la actividad y las inversiones en el mediano plazo. Hacia fin de abril, la reimposición de mayores restricciones a las actividades y circulación de personas restará dinamismo a la recuperación industrial.

Con todo, marzo y el primer trimestre mostraron una muy marcada mejora de la producción en términos interanuales y abril acompañará esos resultados, pero en el mes se han encendido señales de alerta que vienen a moderar la expectativa de recuperación. En adelante, el desenvolvimiento de los contagios y el proceso de inmunización marcarán la rigurosidad de las medidas de aislamiento. Asimismo, el deterioro de los ingresos reales de las familias, producto del sostenido proceso inflacionario y la caída de ingresos asociados al cierre de actividades, impactarán en los patrones de consumo -los datos de ventas de supermercados y compras en centros mayoristas al mes de febrero comienzan a marcar ese sendero.

En este escenario, de acuerdo al relevamiento de FIEL, el Índice de Producción Industrial (IPI) registró en marzo un avance interanual de 17.8%, acumulando una mejora de 6.3% en el primer trimestre. En cuanto al desempeño de los sectores en el primer trimestre, el ranking de crecimiento sectorial pasó a ser liderado por la industria automotriz que acumula una mejora de 35.9% interanual, seguido de la producción de minerales no metálicos (+35.2%) y la producción siderúrgica (+9%). La producción de alimentos y bebidas (+3.6%), de insumos textiles (+1.5%) y la metalmecánica (+1.1%) acumulan en los primeros tres meses del año un crecimiento inferior al promedio de la industria. Finalmente, registran un retroceso en la comparación interanual para el primer trimestre, la producción de insumos químicos y plásticos (-0.1%), los despachos de cigarrillo (-0.8%), el proceso de petróleo (-0.9%) y la producción de papel y celulosa (-2.3%).

Gráfico 1

Gráfico 2

En cuanto hasta donde han avanzado los distintos sectores industriales respecto a los niveles pre pandemia de enero – febrero de 2020, se tienen resultados heterogéneos, teniendo presente que los determinantes del desempeño sectorial -así como los son sus perspectivas-, resultan diversos entre sectores. Mientras que la producción automotriz se coloca en el primer trimestre 30% por encima de los registros de pre pandemia, la producción de minerales no metálicos y productos de la metalmecánica lo hacen en algo más del 20%. Para estos sectores, las distorsiones cambiarias en el pasado, reflejadas en la magnitud de la brecha de cambio, contribuyeron a la recuperación, en la ventas inicialmente, para luego traccionar sobre la producción. Otros sectores, como los textiles, superan en 10% aquellos registros de actividad, mientras que la producción de papel y cartón, alimentos y bebidas y productos siderúrgicos, lo hacen entre 2% y 4%. Químicos y plásticos, combustibles y despachos de cigarrillos, aún no acumulan en el primer trimestre del año un nivel de producción superior al de pre pandemia. Para el promedio de la industria el nivel de actividad del primer trimestre resulta 7% superior al del primer bimestre de 2020. Así se tienen desempeños heterogéneos con un crecimiento poco difundido entre actividades.

Haciendo un repaso por el desempeño de sectores en particular, la producción de minerales no metálicos tuvo en el mes de marzo el mayor avance interanual de la producción desde abril de 1991 -mes del lanzamiento del Plan de Convertibilidad. En el mes, la producción saltó 87.8% en la comparación interanual, acumulando en el trimestre un alza de 35.2%. Las ventas de insumos de la construcción -de acuerdo al índice Construya- avanzaron 103.8% en comparación con marzo de 2020, acumulando en el primer trimestre de 2021 un aumento de 44.6%. El avance de los costos de construcción y la menor disponibilidad de ahorros (en dólares) del público modera la expectativa de una sostenida demanda de insumos, cuestión que busca ser compensada con el lanzamiento del plan de créditos del gobierno para la realización de pequeñas obras y refacciones. La tracción sobre la construcción se espera la otorguen las grandes obras privadas y la obra pública, de no agravarse la situación sanitaria que afecte la movilidad de la mano de obra y las dotaciones de personal, y la necesidad de afectar el presupuesto público para atender gasto COVID no anticipado. La actividad de la construcción, por su impacto directo en el producto y sus encadenamientos hacia otros sectores, hace costosa la adopción de restricciones específicas más ceñidas en el contexto de la actual segunda ola de Covid, teniendo una fuerte incidencia en la actividad agregada.

La producción siderúrgica, luego de las paradas de planta realizadas en febrero, retomó el sendero de recuperación con un importante avance tanto en la producción de primarios como en el segmento de elaborados. El bloque avanzó en marzo 25.7% interanual, con la producción de acero crudo creciendo 47.9%, la de laminados terminados en caliente 48.7% y la de terminados en frio 127.2%. Los sectores conexos han mantenido su demanda (industria automotriz, maquinaria agrícola y línea blanca), mientras se comienza a observar una recuperación de la demanda desde el sector de construcción asociado al avance de obra pública. En abril, el sector empezó a registrar un incremento de los casos detectados de Covid a partir de los protocolos aplicados en las plantas, lo que ha comenzado a afectar la dotación de personal. Un fenómeno similar se ha observado en el sector de la metalmecánica.

En el último mes, el bloqueo en la zona de Vaca Muerta ha detenido la perforación de pozos de gas, afectando la producción, pero también alcanzando a sectores conexos en la cadena, entre los que se cuenta la siderurgia. También los bloqueos se producen en otras localidades como Plaza Huincul, donde se emplaza la refinería de YPF. Las autoridades han mostrado preocupación por el abastecimiento de gas a la industria en los meses de invierno por la recuperación de la actividad, a lo que se suma la renegociación de los contratos de aprovisionamiento a grandes usuarios industriales -del Servicio General P3 (SGP3) con consumos superiores a los 9 mil m3 mensuales- que supondrían un abultado incremento para el gas en boca de pozo a partir del mes de mayo.

La producción de alimentos y bebidas mostró en marzo una mejora interanual del 10.3%, con avances en la lechería, faenas, molinería y producción de aceites, entre los alimentos, y cervezas y gaseosas en el caso de bebidas. Como se mencionara, en el trimestre el bloque acumula un avance de 3.6%. Para el sector, las mayores novedades se dieron en el mes de abril, tras conocerse el dato de inflación de marzo, y que ha llevado a las autoridades a adoptar una serie de resoluciones que incrementan la regulación del sector productor y exportador de alimentos, incluyendo carnes vacuna, porcina y aviar, granos y lácteos. Como se señaló recientemente en la columna de Sector Agropecuario de Indicadores de Coyuntura No. 628 de marzo de 2021, la política sectorial y las “amenazas regulatorias” desplegadas en el pasado llevaron a una importante liquidación de stocks de vacunos -se perdieron 10 millones de cabezas de ganado en 5 años, pasando de 58 millones de cabezas en 2007 a 48 millones en 2011-, al tiempo que se concentró la producción agropecuaria en soja, viéndose afectadas la producción de trigo y maíz, reduciendo sus cosechas por varios años. En el actual contexto, además del impacto sobre la actividad de frigoríficos, no podrían descartarse efectos de mediano plazo similares.

La producción de químicos y plásticos en la vuelta a régimen luego de las paradas de febrero mostró avances en todas las subramas al interior del bloque excepto en el caso de los agroquímicos. El bloque creció 12.1% interanual en marzo, alcanzando en el primer trimestre el nivel de actividad de un año atrás. El bloque -junto con la refinación de petróleo- han recortado su caída en el acumulado, al tiempo que la baja actividad registrada en el segundo trimestre del año pasado abre un espacio para una mayor recuperación en los próximos meses, de no mediar restricciones más profundas.

La producción automotriz registró en marzo una mejora interanual de 125.2% -con avances similares en la producción de automóviles y utilitarios-, con lo que la rama pasó a liderar el crecimiento industrial en lo que va del año. El bloque fue uno de los más afectados por las medidas de aislamiento social dispuestas en marzo de 2020, que como mencionáramos llevó a que en el mes de abril de 2020 no se registrara producción de vehículos. La dinámica de la recuperación del bloque se resentirá en abril teniendo en cuenta el recorte de turnos de producción y freno de la actividad por faltantes de piezas. En efecto, del mismo modo que el avance de la pandemia en Brasil determinó el cierre de terminales, desde abril los controles sanitarios realizados a nivel de plantas han llevado a reducir turnos de producción por la merma en el plantel de trabajadores. Adicionalmente, el bloqueo de terminales portuarias en Buenos Aires a causa de un conflicto gremial, ha impuesto paradas de planta no anticipadas por el faltante de autopartes inmovilizadas en Puerto. Un dato adicional es que el freno de la producción afecta plantas con una alta participación exportadora de la producción.

Donde se ha observado claramente el efecto de las medidas de aislamiento aplicadas un año atrás ha sido en el patentamientos de vehículos. Precisamente, marzo de 2021 fue largo en la comparación con 2020 cuando se tuvieron patentamientos «cero» desde el 20 de marzo y hasta el 21 de abril por el cierre de concesionarias y registros, de modo que en el mes las ventas saltaron 105.3% en la comparación interanual. No obstante lo anterior, es importante destacar que la ventas promedio diario se ubicaron en 1663 unidades, volumen que resulta bajo en comparación con el promedio histórico y debe constituir un signo de atención. Probablemente la disponibilidad de ahorros en dólares para la compra de durables haya comenzado a mermar.

En cuanto a las exportaciones de vehículos, en marzo se tuvo una importante recuperación alcanzando los niveles de fines de 2018 – inicios de 2019. En el mes, las exportaciones saltaron 60.8% en la comparación interanual con algo más de 22 mil unidades enviadas. No debe perderse de vista que en 2020 las restricciones a la circulación en la región habían afectado fuertemente el comercio exterior no solo del complejo automotriz. En el mes, todos los destinos marcaron mejoras con Brasil avanzando 31% interanual y los envíos a América Central, Perú y Chile, otro 97%. También se observaron muy fuertes incrementos en las exportaciones a Paraguay, Uruguay y Ecuador.

En Brasil, la confianza en la industria vuelve a mostrar un retroceso en abril de acuerdo a datos anticipados. El retroceso de la confianza se produce por cuarto mes consecutivo, y viene determinado por un deterioro en la percepción de la situación actual. Una novedad   alentadora es que el componente de expectativas muestra una mejora en el mes y se estabiliza en la medición corregida por estacionalidad. El freno en la caída de las expectativas podría sugerir el reinicio de una etapa con mejoras en los planes de producción y contrato de mano de obra por parte de los industriales.

En consistencia con lo anterior y de acuerdo al relevamiento de expectativas de mercado que realiza el Banco Central de Brasil, se tiene que en las dos últimas mediciones la expectativa de crecimiento de la industria detuvo su deterioro y se coloca en 5.06% para 2021, mientras que la expectativa de crecimiento del PBI pasó a ubicarse en 3.09% luego de sucesivos recortes desde fines de enero. Con lo anterior, el escenario en Brasil podría mostrar mejoras en los próximos meses que apuntalen la actividad local.

En cuanto al comportamiento de la producción local de acuerdo al tipo de bienes, en el primer trimestre del año, el avance de la actividad es liderado por los bienes de capital que acumulan una mejora de 27.4% en la comparación interanual. Le siguen la producción de bienes de uso intermedio con un crecimiento de 6.9% y los bienes de consumo durable con 3.3% sobre el registro del mismo trimestre de 2020. Por su parte, los bienes de consumo no durable acumulan en el periodo una recuperación de 3%. Entre los tipos de bienes, más del 50% de la recuperación la explican los de uso intermedio debido al avance en la producción de minerales no metálicos y de la siderurgia.

Gráfico 3

IPI como ciclo económico

En términos desestacionalizados, el IPI de marzo avanzó 4.1% respecto a febrero, volviendo a mejorar la dinámica de recuperación. La fase alcanza un crecimiento anual de 16.5%, por encima del promedio (+10.4%) de las 9 fases de recuperación industrial desde 1980. La actual fase de recuperación resulta la más dinámica detrás de la iniciada en julio de 1985, tras el anuncio del Plan Austral, y que se prolongó por 24 meses.

Adicionalmente, los indicadores que permiten monitorear la sostenibilidad de la fase no anticipan una reversión en el corto plazo. Sin embargo, un dato novedoso es que la aceleración de la actividad respecto a su tendencia de largo plazo ha alcanzado niveles históricos. Episodios similares del pasado se asociaron al inicio de una nueva contracción industrial. Por último, como se observa en el Gráfico 4, la difusión sectorial del crecimiento no muestra una acelerada recuperación con más del 50% de la industria registrando una caída interanual en el primer trimestre de 2021.

Gráfico 4

A modo de síntesis, en marzo la producción industrial registró un salto en la comparación interanual. En el primer trimestre la industria automotriz pasó a liderar el ranking sectorial de crecimiento. La fase de recuperación se sostiene, pero continúa siendo poco difundida -en el primer trimestre del 2021 la mitad de la industria seguía en caída. Con un desempeño sectorial heterogéneo, la industria en el primer trimestre se coloca por encima de los niveles pre pandemia. Abril marcará un nuevo rebote interanual, al tiempo que se han encendido alertas, entre ellas la reducción del ritmo de producción por contagios detectados en algunas plantas. De la profundidad de las medidas restrictivas en esta segunda ola del COVID dependerá el impacto sobre la producción y la dinámica de la actual fase de recuperación hacia el segundo trimestre de 2021.

Guillermo Bermúdez

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