Subiendo el mínimo

Las políticas redistributivas iniciadas en 2003 tuvieron dos líneas: por un lado, el incremento de perceptores de ingresos, en especial entre la población más vulnerable, y por el otro, el aumento de los ingresos mínimos.

Entre el primer grupo de políticas se encuentran la moratoria previsional y la asignación universal para la protección social. Dentro del segundo grupo de políticas está el aumento de la jubilación mínima y el aumento del salario mínimo vital y móvil.

Previo a 2003, el salario mínimo había representado aproximadamente el 20% del salario medio formal de la economía. A partir de allí, la relación fue aumentando hasta 2009 donde el salario mínimo llegó a equivaler el 48% del salario medio.

Gráfico 1

Empujados por el salario mínimo, los básicos de convenio iniciaron una escalada logrando una recuperación en términos reales y también en relación al salario medio de la economía. Hasta el año 2003, el promedio simple de los salarios básicos de convenio era alrededor del 60% del promedio del salario formal de la economía; hacia el fin de esa década, aquél era un 7% superior a este último[1].

A partir del año 2010 el salario mínimo dejó de mantener la tendencia creciente en términos reales -a pesar de encontrarse un par de años en los que se recuperó- y también pasó a ser ajustado por debajo del salario medio formal.

Gráfico 2

En 2020, en medio de la crisis producto de la pandemia, el salario mínimo no tuvo ajuste alguno hasta el mes de octubre, un año después del último ajuste, lo que implicó una pérdida del más del 30% en términos reales.

En el mes de abril, el Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil estableció un cronograma de aumento del salario mínimo respecto al mes de marzo: 9% en abril, 13% en mayo, 17% en junio, 21% en julio, 25% en agosto, 30% en noviembre y 35% en febrero del 2022.

Esto deja al salario mínimo en abril con un crecimiento del 39,5% en términos anuales, un 50% en junio por encima del año anterior, del 60% en agosto, terminando en febrero próximo con un 41,6% de incremento interanual.

El nivel del Salario Mínimo se encontraba a fin de 2020 en el nivel más bajo desde el año 2004 y casi un 30% por debajo del promedio de la década. Medido en términos de dólares, se ubicaba en 100 dólares al tipo de cambio libre a fin de 2020 y en US$ 150 previo al ajuste, unos de los niveles más bajos de la región.

Esta corrección por encima de los ajustes esperados en las negociaciones colectivas (35%) rememoran las políticas redistributivas de comienzos de la década anterior, más cuando desde las esferas oficiales se menciona que es una forma de “no olvidar a los más pobres”.

Sin embargo, al tener en cuenta el actual contexto, surgen algunas alarmas. Puede que el incremento del salario mínimo empuje hacia el alza, como lo hizo anteriormente, los salarios de convenio, y por otra parte que haga lo mismo con algunos programas sociales -como el salario social complementario- que se fijan en relación al salario mínimo. Ambas elementos pueden llegar a complicar aún más la política macroeconómica.

Sería bueno que alguna vez Argentina dejara de intentar redistribuir la misma torta para lograr una economía cada vez más grande que pueda mejorar a todos.

Nuria Susmel


[1]Al tomarse el promedio simple no se tiene en cuenta el número de trabajadores que perciben cada uno de los salarios, por lo que el promedio de los salarios de convenio puede ser superior al promedio de la economía.

Share via
Copy link
Powered by Social Snap